Sinfonía Concertante de Mozart K.364

Una obra agradable, alegre y fácil al oído en la que los protagonistas son dos: el violín y su hermana, la viola.
Clasicismo
Mozart (1756-1791)
  • 1779
  • K364
Mozart al teclado
Esta obra maestra sigue el estilo concertante de Mannheim en su época, que influyó en las composiciones posteriores de Mozart tras su visita a la ciudad con su madre.

La Sinfonía Concertante de Mozart (1756-1791) es una obra agradable, alegre y fácil al oído en la que los protagonistas son dos: el violín y su hermana de cuerdas, la viola. Se podría decir que esta obra maestra de 1779 es, por su calidad e interesante propuesta, la culminación de sus cinco conciertos para violín y orquesta, todos ellos de 1775.

Como he dicho, se trata de una pieza que rompe algunos esquemas de su época al estar pensada no para un protagonista solista, el violín. Sino que comparte el protagonismo con su hermana mayor, la viola, instrumento admirado por aquel joven Wolfgang Amadeus de 23 años.

A lo largo de sus tres movimientos el compositor va cediendo el protagonismo a uno u otro instrumento que dialogan con el soporte permanente de la orquesta. Y ahí radica su belleza, en el diálogo que se establece entre estos dos instrumentos de cuerda tan complementarios como distintos en carácter.

Por una vez, la viola, con sus graves matices, toma el protagonismo en un concierto para orquesta, en el que complementa al violín, al que mira de tú a tú. Esta es, precisamente, la característica principal del estilo concertante que se heredó del Barroco musical.

A continuación, te cuento el contexto en que esta bonita pieza musical se gestó y por qué es una música muy agradable al oído, típicamente mozartiana, y que se puede escuchar sin problema si te estás iniciando en la música clásica.

Contexto de la Sinfonía Concertante

El 23 de septiembre de 1777, el joven Mozart (21 años) parte de Salzburgo a una gira musical de quince meses a darse a conocer en varias cortes de Mannheim y Paris.

Esta vez, a diferencia de las anteriores, no le acompaña su padre y hábil empresario, Leopold. Ante la negativa de su mecenas y protector en Salzburgo, el Príncipe-Arzobispo Hoeronymus von Colloredo (1732-1812) Wolfgang viajó con su madre Maria Anna.

Su principal objetivo en este viaje de descubrimiento era ser nombrado maestro de capilla (Kapellmeister) de alguna corte distinta de Salzburgo para poder emanciparse del exigente aristócrata que tenía por mecenas. Sin embargo, en las distintas escalas de su viaje no fue recibido por los nobles con la misma alegría que cuando era un niño prodigio. Y le costó hacerse con un cargo remunerado allá donde fue.

Eso sí en Mannheim pudo codearse con músicos de primera y aprender e intercambiar gustos musicales. Pero no consiguió atraer la atención del Elector de la ciudad. Así que, dos meses más tarde, puso rumbo a Paris donde a la aristocracia parisina tampoco pareció interesarse por su talento.

Para más inri, el largo peregrinaje terminó de truncarse al fallecer su madre el 3 de julio de 1778, dejando al joven austríaco sin referentes cercanos. Mozart tuvo que madurar de repente, sin el calor de su madre y con cartas apremiándole a sacar de la penuria a su hermana Nannerl y a su indispuesto padre, enviadas desde Salzburgo.

Y fruto de toda esa experiencia, en otoño de 1779, ya de vuelta a casa, compuso su Sinfonía Concertante en Mi bemol mayor para violín, viola y orquesta, con número de obra, K364.

Sinfonia Concertante de Mozart K.364 con Daniel Barenboim al frente de la Staatskapelle Berlin Orchestra con Wolfram Brandi (violin) y Yulia Devneka (viola)

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Estructura de la Sinfonía Concertante de Mozart

La Sinfonía Concertante en Mi bemol mayor para violín, viola y orquesta K364 de Mozart tiene una duración, según la interpretación, de unos 33 minutos.

Se estructura en estos 3 movimientos:

  • I. Allegro maestoso
  • II. Andante de Do menor
  • III. Presto

Es una composición pensada, además de para el violín y la viola para una orquesta formada por dos oboes, dos trompas y un completo juego de cuerdas.

La obra sigue el estilo concertante que existía en Mannheim en su época, que influyó en las composiciones posteriores de Mozart tras su escapada de Salzburgo con su madre.

Según este estilo concertante, uno o varios instrumentos (había que dar su turno a cada virtuoso de la orquesta profesional), alternaban un diálogo entre sí y con la orquesta que les servía de soporte. Es decir, que el solista protagonizaba unos compases al tiempo que la orquesta le replicaba.

En lo musical, la estructura de la Sinfonía Concertante de Mozart sigue la clásica alternancia entre un movimiento más o menos rápido, lento y final rápido.

Allegro maestoso

Comienza el Allegro maestoso con una entradilla de la orquesta de unos tres minutos de duración que da pie a la entrada del violín y viola al unísono, sin sobresaltos, sino de forma gradual y creciente. Pronto se establece un parlamento entre ambos instrumentos, con el soporte de la orquesta.

En un segundo tema, toma la iniciativa el violín que, con el acompañamiento de la orquesta, dialoga con la viola. Fíjate en el contraste entre los agudos del violín y el sonido más grave de la viola.

Allá por el minuto cinco, el violín da unas bellas notas remedadas por la viola con la orquesta de fondo. Y sobre el minuto nueve se inicia el tema inicial.

Es una pieza de unos 13 minutos de duración.

Andante

El movimiento lento de la Sinfonía Concertante (Andante) es, como cabría esperar, típico de Mozart, bellísimo, pausado y brillante.

El violín toma el testigo tras la lenta aparición de la orquesta, acompañado por la viola que, con su sonido grave y melancólico contribuye a dar al conjunto su aspecto lánguido y algo dramático y triste.

Este movimiento dura unos 8 minutos y los compases finales son muy sentidos. Quién sabe, probablemente fueron inspirados en un momento de soledad y de añoranza de la perdida madre, tan solo un año atrás.

Presto

El Presto con el que cierra la Sinfonía Concertante de Mozart es una pieza rápida y ágil, muy típica de un cierre del clasicismo musical. La orquesta comienza abriéndose paso con agilidad para ceder el protagonismo a un nuevo diálogo entre violín y viola.

El movimiento de cierre dura unos 6 minutos.

Sinfonía Concertante de Mozart K.364

  • 1779
  • K364

Qué es el estilo concertante

El barroco musical fue una corriente europea que se ubica entre el Renacimiento y el Clasicismo. Si tuviéramos que ponerle fechas, iría desde el 1600 (nacimiento de la ópera como música vocal profana) hasta la muerte de Johann Sebastian Bach, en 1750.

Se caracterizó por varios grandes cambios:

  • El recurso al bajo continuo: protagonismo de las voces agudas con apoyo del bajo y de acordes. El instrumento que mejor representa el continuo es el órgano o el clavecín mientras que el bajo lo asumen el violonchelo, la viola de gamba o incluso el fagot.
  • Un ritmo ágil y rápido.
  • El estilo concertante (o concertato): consiste en poner de acuerdo a todos los instrumentos (de ahí la palabra "concertar" y "concierto") pero contraponiendo los distintos grupos de instrumentos (cuerdas, vientos, percusión, etc.) y las voces (bajo, contralto, soprano, tenor, etc.).
  • La armonía tonal: se sustituyen las escalas musicales del medievo por las escalas tonales modernas (escalas diatónicas mayor y menor).
  • Surgimiento de nuevas formas vocales (ópera, oratorio y cantata) e instrumentales (el concierto, la sonata y la suite orquestal).

Estilo concertante

Es estilo concertante Se empezó a utilizar en la catedral de San Marcos, en Venecia, entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII. Allí se puso de moda entre los compositores de aquel templo el utilizar varios coros repartidos entre distintas zonas de esa amplia catedral.

De esta manera, las obras musicales resultaban ser como un juego o diálogo entre los distintos coros: unos preguntaban, otros respondían; se pasaban las melodías de un coro a otro como si de un juego se tratase. A veces sólo cantaba una parte de los coros, y otras veces cantaban todos los coros a la vez. Más adelante, se sustituyeron algunos coros por grupos de instrumentos, de modo que muchas de las obras combinaban tanto voces como instrumentos.

Protagonistas de una transición

Asistieron a esta transición entre la música renacentista y el barroco compositores cumbre como Johann Sebastian Bach (1685-1750) o Georg Friedric Handel (1685-1759).

Pero no se debe pasar por alto a Claudio Monteverdi (1567-1643), Jean-Baptiste Lully (1632-1687), Arcangelo Corelli (1653-1713), François Couperin (1668-1733), Antonio Vivaldi (1678-1741) o Jean-Philippe Rameau (1683-1764).

Tampoco se puede olvidar a otros tantos protagonistas como Pachelbel, Domenico Scarlatti, Alessandro Scarlatti, Telemann, Albinoni, Alessandro Stradella, Henry Purcell, Marc-Antoine Charpentier, Johann Hermann Schein, Heinrich Schütz, Samuel Scheidt o Dieterich Buxtehude.

En España, el barroco musical tuvo como protagonista inicial a Francisco Correa de Arauxo (1584​-1654​), Gaspar Sanz (1640-1710) y ya en el barroco tardío, José Melchor Baltasar Gaspar Nebra Blasco (1702-1768), conocido como José de Nebra y tío de Manuel Blasco de Nebra (1750-1784) y Antonio Soler Ramos (1729-1783), conocido como Padre Soler.

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