Llevo una temporada dedicándole tiempo y repetición a una de las últimas Sonatas para piano de Beethoven, la Sonata para piano nº 28 en La mayor, Op. 101. Debo decir que nunca le había prestado especial atención porque siempre quedó eclipasada por las tres últimas (Op. 109, 110 y 111), que son magistrales, y tiempo después por la robusta Op 106, apodada Hammerklavier por su duración, potencia y exigencia de ejecución.
Sin embargo, a medida que he ido repitiendo la audición de cada uno de sus cuatro movimientos me tengo que rendir a la evidencia de que es una obra maestra. Es cierto que yo la aconsejaría para después de sus grandes sonatas (Patética, Appasionata, Claro de Luna, y, por supuesto las tres últimas). Por eso la he calificado como de nivel "experto" en Musicaclasica.info.
Sigue leyendo para saber más sobre esta intimista pieza para piano y ya verás como le coges gusto.
Sonata para piano 28 de Beethoven, Op. 101
Beethoven (1770-1827) compuso 32 Sonatas a lo largo de un extenso periodo de su vida que va desde 1795 hasta 1822, abarcando la mayor parte de su carrera creativa.
Aunque muchos lo tacharían de reduccionismo, los académicos y musicólogos suelen distinguir tres etapas musicales en la producción para piano solista de Beethoven.
Es en la tercera y última de ellas donde se encuadra la primera de las últimas 5 piezas para piano que el de Bonn compuso, y por tanto, una obra de madurez.
La Sonata para piano 28 de Beethoven se escribió entre 1815 y 1816. Es decir, que el músico tenía unos 45 años (murió con 56).
Está dedicada a la baronesa Dorothea von Ertmann (1781-1849), pianista alemana que admiraba y era admirada por nuestro compositor desde primeros de siglo, cuando, tal vez, el músico le diera clases de piano.
De hecho, el compositor alemán envió a von Ertmann el 23 de febrero de 1817 una copia de la edición original en la que adjunto el siguiente comentario:
"Ahora recibe lo que estaba destinado a ti y lo que puede darte prueba de mi apego a tu talento artístico así como a tu persona".
Contexto en el que se escribió
Como he escrito antes, las 32 sonatas para piano de Ludwig van Beethoven se podrían agrupar temporalmente en tres periodos en los que se aprecia una completa evolución de su estilo, madurez y nivel de elaboración de la composición:
1. Primer Periodo (1795-1800): Los Cimientos Clásicos
Pertenecen a esta primera época de juventud (de los 25 a los 30 años), las primeras 11 sonatas (las Opus 2, 7, 10, 13, 14, 22 y las dos sonatinas Op. 49, publicadas más tarde, y conocidas por el tema de "Érase una vez el hombre" también incluido en su agradable Septimino Op 20).
En esta etapa Beethoven, es toda una esponja que asimila el estilo del muriente clasicismo, mediante el estudio de Haydn y Mozart. Su estilo combina elegancia clásica con una naciente intensidad emocional (que se lo digan a la Sonata nº 8 en Do menor, "Patética" (Op. 13).
2. Segundo Periodo (1801-1814): La Madurez Heroica
En un segundo período (de los 31 a los 34 años aproximadamente), el alemán produce 13 sonatas para piano muy populares hoy en su repertorio como la Claro de Luna" (Op. 27 No. 2), la Sonata No. 21 en do mayor, "Waldstein" (Op. 53), o la Sonata No. 23 en fa menor, "Appassionata" (Op. 57).
Su estilo es "heroico", incorporando proyecciones románticas, explorando la expresión individual y la emoción. Se trata de piezas más extensas, complejas y dramáticas, con un mayor contraste dinámico y armónico.
Hay que recordar que ya en esta época la sordera de Beethoven ha empeorado y el músico comienza a llevar una vida solitaria que por fuerza debió de afectar a su estado de ánimo, intenso y emocional.
Coincidentemente, en esta época, el instrumento musical, el pianoforte comienza a ofrecer una sonoridad más potente y expresiva, casi sinfónica. Lo cual permite a Beethoven aprovechar sus capacidades expresivas al máximo.
3. Tercer Periodo (1816-1822): La Trascendencia y la Innovación Radical
Y es en este tercer período, el que corresponde a los 45 a los 52 años del músico, el de madurez y trascendencia de su producción.
Es aquí donde se ubican las últimas cinco sonatas para piano (Opus 101, 106, 109, 110, 111), y en particular la primera de ellas y protagonista de este post.