Sonatas para violín de Beethoven

La Kreutzer es la primera gran sonata para violín y piano de todos los tiempos
Clasicismo
Beethoven (1770-1827)
  • Sonata Primavera (Frühling)
  • Sonata a Kreutzer
  • Tolstoi
  • Janácek
Violin (Baher Khairy Unsplash)
Beethoven las escribe a caballo entre el clasicismo musical y los inicios del romanticismo musical

Las sonatas para violin de Beethoven (1770-1827) son una muestra de la primera etapa del compositor, cuando estaba abandonando la influencia del clasicismo musical para abordar los inicios del romanticismo.

Se trata de 10 sonatas en total. Las nueve primeras fueron escritas entre 1798 y 1803, y la décima algo más tarde.

Beethoven y el violín

Ludwig van Beethoven fue uno de los grandes compositores de toda la historia de la música clásica. Y vivió dos etapas diferenciadas en su carrera musical.

A finales del siglo XVIII tuvo la suerte de recoger el testigo de un Mozart (1756-1791) ya en franca retirada de las preferencias de la sociedad vienesa de entonces.

Aunque Bach, Haydn y Mozart tuvieron mucha influencia en su primera etapa de estilo clásico, en su segunda etapa, fue el precursor del romanticismo musical.

Tal vez fue de los primeros compositores que pudieron escribir, componer e interpretar música por el placer de hacerlo, y no tanto, por deber y sumisión a un poderoso noble al que rendir pleitesía.

Sonatas para violín de Beethoven

En este contexto de transición entre el clasicismo y los albores del romanticismo, Beethoven compuso sus diez sonatas para violín y piano (Opus, 12, Opus 23, Opus 24 "Primavera", Opus 30, Opus 47 "Kreutzer" y Opus 96).

Las nueve primeras, las compuso cuando frisaba los 30 años, y aún bajo la influencia de Mozart. 

En cuanto a su calidad musical, algunas de ellas como la Sonata Primavera (Frühlingssonate") o la Sonata "Kreutzer", son obras maestras, que merece la pena incorporar a tu biblioteca de música clásica.

Veámoslas a continuación:

  • Sonata número 1 para violín en Re mayor, Opus 12, nº 1.
  • Sonata número 2 para violín en La mayor, Opus 12, número nº 2.
  • Sonata número 3 para violín en Mi bemol mayor, Opus 12, nº 3.
  • Sonata número 4 para violín en La menor, Opus 23.
  • Sonata número 5 para violín en Fa mayor, Opus 24 ("Primavera").
  • Sonata número 6 para violín en La mayor, Opus 30, nº 1.
  • Sonata número 7 para violín en Do menor, Opus 30, nº 2.
  • Sonata número 8 para violín en La mayor, Opus 30, nº 3.
  • Sonata número 9 para violín en La mayor, Opus 47 ("Kreutzer").
  • Sonata número 10 para violín en Sol mayor, Opus 96.

Recuerda en todo caso que aunque se denominen sonatas para violín, siempre se tocan acompañadas del piano, aunque el violín sea el instrumento principal para el que están pensadas.

De hecho, a lo largo de estas bonitas composiciones de juventud, se establece un interesante diálogo entre el violín y piano, voz cantante (violín) y acompañamiento (piano).

Sonata para violin nº 9, Op. 47 Kreutzer (Anne-Sophie Mutter y Lambert.Orkis)

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Sonatas para violín Opus 12, números 1, 2 y 3

Las tres primeras sonatas para violín de Beethoven llevan el número de obra 12. Son, por tanto, obras de juventud, escritas en 1799 y están dedicadas a Antonio Salieri (1750-1825) de quien Ludwig obtuvo clases de canto.

La crítica musical no les dio buena acogida, por "pesadas e incómodas al oído" si no "disonantes", pero la realidad es que se trata de composiciones novedosas para lo que se estilaba entonces. Al menos en rigor, lógica y progresión de compases.

Sonatas para violín Opus 23 y Opus 24 "Primavera"

Las sonatas para violín números 4 y 5 en realidad deberían haber tenido un número de Opus único porque fueron compuestas y presentadas juntas en octubre de 1801.

Pero un problema en la edición de las partituras por parte de dos editores diferentes hizo que se presentaran con dos números de obra disintos, aunque consecutivos.

Ambas obras fueron dedicadas al Conde Moritz von Fries (1777-1826), banquero y coleccionista de arte vienés que mantuvo una relación estrecha de mecenazgo con Beethoven, Haydn o Schubert.

El mecenas negoció con el autor que las partituras fueran usadas exclusivamente para su disfrute particular durante un año, pero accidentalmente se editaron antes de este plazo por Artaria para enfado del mecenas.

Por eso Ludwig le dedicó a von Fries también el Quinteto de cuerda Opus 29 ("Tormenta") y su Séptima sinfonía.

La Sonata Opus 23 es una obra austera en lo musical pero bastante conseguida. Su movimiento final es muy animado y recurrente.

Sonata Primavera, Opus 24

Por su parte, la Sonata para violín Primavera (Frühlingssonate), con su Opus 24 es una de las más bonitas de las diez sonatas.

Además, se trata de la primera Sonata para piano y violín en tener 4 movimientos en vez de los 3 habituales de este género musical, aunque su Scherzo es muy breve (algo más de un minuto):

  • Allegro
  • Adagio molto espressivo
  • Scherzo: Allegro molto
  • Rondo: Allegro ma non troppo

El Allegro con el que abre es realmente lírico y evoca una escena campestre con una melodía que pronto se tarareará. El Adagio es muy expresivo y lánguido con un lento desarrollo. El Scherzo es breve (1,14 minutos) y el rondo final recuerda a Mozart.

La Sonata Primavera de Beethoven es coetánea de otras composiciones líricas y campestres de la etapa intermedia del compositor. Por ejemplo, su Sexta Sinfonía, "Pastoral", Opus 68 (1808) o su Concierto para piano nº 4 (1806).

Sonatas para violín Opus 30, números 1, 2 y 3

Las Sonatas para violín con acompañamiento de piano Opus 30 son tres y corresponden a los números 6, 7 y 8 del total de 10 compuestas por Ludwig.

Se compusieron en 1802 en los comienzos de la etapa intermedia del compositor, tras abandonar el estilo clásico de su juventud. Beethoven tiene 32 años y está a las puertas de presentar su Sinfonía 3, "Eroica" (1803).

En aquellos momentos de su vida, el músico se enfrenta a su acusada sordera con un sentimiento de desesperación. Esto le lleva a escribir su nunca enviada carta a sus hermanos Kaspar Anton Karl y Nikolaus Johann desde Heiligenstadt el 6 de octubre de 1802 ("testamento de Heilingenstadt").

Sonata para violín 9 "Kreutzer"

La Sonata número 9 para violín en La mayor, Opus 47 ("Kreutzer") supone, en tan solo cuatro años (1803), un monumental salto en calidad y técnica compositiva frente a las ocho anteriores.

No en vano, esta sonata para violín (y piano), además de una belleza al oído, es una obra maestra.

La pieza tiene tres movimientos con una duración aproximada de 36 minutos:

  • Adagio sostenuto - Pressto - Adagio
  • Andante con variazioni
  • Finale: Presto

El primer movimiento, un Adagio que comienza con lento y doliente violín, es asistido más adelante por el piano, al que sucede un agitado y pegadizo tramo para volver de nuevo al adagio inicial.

Las variaciones del segundo movimiento, Andante, son simplemente bellísimas.

El finale es también una bella melodía, con un ritmo animado (presto).

Estreno improvisado

Esta sonata, la mejor de la serie, fue escrita origininariamente para el prestigioso violinista mulato de origen polaco llamado George Augustus Polgreen Bridgetower (George Bridgetower).

De hecho, su partitura tenía la dedicatoria en italiano "Sonata mulattica composta per il mullato Brischdauer, gran pazzo e compositore mulattico".

Su estreno en mayo de 1803, interpretado por primera vez por Beethoven y Bridgtower tuvo bastante de improvisado. Se cuenta que, justo antes del estreno, Beethoven había terminado la partitura para piano pero no había dado el toque final a la partitura para violín.

Las cosas así, cuando ambos músicos tuvieron que subir al escenario tocaron la partitura hasta el punto en que Bridgetower tuvo que improvisar su parte hasta el final de la pieza, para admiración del alemán.

George Bridgetower (retrato de Henry Edridge 1790)

George Bridgetower retrato de Henry Edridge 1790

Dedicada a Rodolphe Kreutzer

Sin embargo, se rumorea que la disputa de ambos músicos por el corazón de una joven damisela terminó en Ludwig retirando la dedicatoria a Augustus en el último momento.

Por eso la Sonata está dedicada al violinista, profesor, compositor y director de orquesta francés Rodolphe Kreutzer de quien toma el nombre que la ha llevado a la posteridad.

Kreutzer, de padre alemán, fue conocido en toda Europa por su novedoso método y estudios para violín. Conoció a Beethoven en 1798 en una gira por Viena con un violín construido por Antonio Stradivarius en 1727.

Curiosamente, Kreutzer no se tiene constancia de que llegara a interpretar esta obra maestra.

Favorita de Tolstoi y de Janácek

Otra anécdota es que el escritor ruso Leon Tolstoi estaba tan prendado de esta sonata para piano que utilizó su nombre en el libro "Sonata a Kreutzer" de 1889.

En él narra la confesión por parte de un atribulado marido sobre las razones de su "crimen pasional" contra su esposa.

Por su parte, Janácek llamó a su primer Cuarteto de cuerda "Kreutzer Sonata" tras leer a Tolstoi.

La crítica musical reconoce el salto de esta pieza, del salón noble que busca ser entretenido, a la sala de conciertos. Y así se ha mantenido en el repertorio hasta nuestros días.

La Kreutzer es la primera gran sonata para violín y piano de todos los tiempos.

Sonata número 10 para violín Opus 96

La décima y última Sonata para violín en Sol mayor, Opus 96 de Beethoven es la única del grupo compuesta años más tarde (1812).

Es una pieza escrita en cuatro movimientos con mucha calidad en los diálogos entre el violín y el acompañamiento de piano. Su duración aproximada es de unos 27 minutos:

  • Allegro moderato
  • Adagio espressivo
  • Scherzo: Allegro
  • Poco allegretto.

Beethoven la comenzó en febrero de ese año de 1812, pero no culminó la partitura hasta terminada su Octava sinfonía.

La melodía inicial es bella, seguida por un precioso Adagio (inicia el piano, siguiéndole el violín), un alegre Scherzo y un final espectacular (exposición de un tema popular alemán seguido de variaciones pegadizas y retorno).

Estreno en 1812

La última de las 10 sonatas para violín y piano se estrenó en Viena el 29 de diciembre de 1812. Al frente del violín estuvo el recién instalado en Viena violinista francés Pierre Rode (Jacques-Pierre-Joseph Rode). Al piano, el Archiduque Rudolph a quien está dedicada, como también el Trío para piano en Si bemol Opus 97, "Trío Archiduque".

Sin embargo, su partitura no se comercializó hasta 1816, al igual que la del Trío Archiduque.

 

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