El piano: historia y datos interesantes

El piano: historia y datos interesantes

El piano es posiblemente el instrumento más completo de todos los instrumentos musicales en la música clásica. Su sonoridad, su timbre, poder pulsar varias notas al mismo tiempo, el hecho de admitir 7 octavas en sus 88 teclas o la expresividad que permite han hecho del piano el instrumento solista o en compañía de otros instrumentos, por excelencia.

En este post vamos a hacer un repaso completo por el piano, sus orígenes, la música de piano y los grandes compositores e intérpretes de este instrumento.

El piano es un todo

No se puede abordar la música clásica sin hacer mención especial al piano visto como un todo. La confluencia en el espacio y tiempo de fabricantes, conocimiento, ingeniería, materiales y la creatividad de los compositores se dieron la mano en un momento pasado para alumbrar las mejores piezas musicales jamás escritas.

La transformación del instrumento con teclado de aire a uno de cuerda. Y el cambio tecnológico de la cuerda pulsada a la cuerda percutida fueron los avances necesarios para dar con el piano que hoy conocemos.

Instrumentos precursores

El hydraulis

El piano no sería realidad si no fuera por el órgano neumático que tiene su lejano antecesor con teclado en el hydraulis u órgano hidráulico, atribuido a Ctesibio de Alejandría (285-222 A.C.).

Hydraulis u órgano hidráulico
El hydraulis u órgano hidráulico emitía sonido a través del aire que pasaba por sus tubos de agua

El órgano de agua

Está documentada la existencia de órganos de agua automáticos en la Edad Media, construídos por ingenieros árabes y bizantinos.

Y a finales del siglo XIII llegan a Italia vía las rutas orientales de los navegantes venecianos para su introducción en la Europa occidental. Durante el Renacimiento, los órganos de agua se instalaban en los salones y jardines de los palacios aristocráticos italianos.

Uno de los más populares fue el de Villa d’Este en Tívoli, atribuído a Clericho Lucha en 1569. El artefacto medía cerca de seis metros de altura y se alimentaba de una magnífica fontana para emitir automáticamente al menos tres melodías musicales refrescantes y acuáticas, además de las posibilidades que daba su teclado incorporado.

En Inglaterra se conocen también los órganos de agua. A principios del XVII Cornelius Drebbel construyó uno para el rey Jaime I, y Salomón de Caus construyó varios mientras estuvo al servicio del príncipe Henry.

Pero a finales del siglo XVII decae el interés por los órganos de agua, que cayeron en el olvido. Eran los tiempos de otros instrumentos en auge, como el órgano, al que seguiría más adelante, el clavicémbalo.

Él órgano neumático

El órgano neumático toma el relevo del órgano de agua en el siglo XVII con decisión. Pero tiene una interesante limitación de expresividad frente a otros instrumentos de viento como una flauta.

El flautista es quien, con la ayuda de sus pulmones, insufla aire con la altura e intensidad deseada para dar expresividad a sus notas musicales. Pero el organista está limitado por la construcción del órgano. 

Son los pedales del instrumento los que permiten la entrada de aire en los tubos, pero la intensidad y altura del sonido no pueden ser controlados por el organista. Al pulsar una nota en el teclado del órgano, el músico abre válvulas que dejan pasar el aire al tubo tanto tiempo como esté abierta la válvula (pulsada la tecla).

Por tanto, el organista incide en la duración del sonido musical, pero no en su intensidad, y no puede dar expresividad a su interpretación.

Se puede decir, en definitiva, que el órgano neumático, gracias a su teclado, puede abarcar la sonoridad de una agrupación de instrumentos de viento.

El clavicémbalo

El clavicémbalo, clavecín, gravicémbalo, arpicordio o cémbalo a secas fue el instrumento musical de los siglos XIV al XVIII junto con el órgano. Se puede decir que fue uno de los instrumentos protagonistas del Barroco musical.

Estaba dotado de un teclado y era operado por cuerda pulsada (el piano y el clavicordio, son instrumentos de cuerda percutida). Al intérprete de este instrumento se le conoce como clavecinista.

Clavicémbalo o clavecín italiano
Clavicémbalo o clavecín italiano

El funcionamiento del clavicémbalo es sencillo de entender. La tecla del teclado activa un martinete en cuyo extremo una pluma (plectro) pellizca la cuerda de esa nota musical, empezando esta a vibrar y emitir su sonido. Al soltar la tecla, un «apagador» detiene la vibración de la cuerda cesando su vibración y sonido.

Pero, el gran problema de este instrumento es que emite un sonido tenue y no es posible introducir intensidad o expresividad por el intérprete. Aún así, si el órgano podría reproducir los sonidos de un conjunto de instrumentos de viento, el clavecín hace lo propio con varios instrumentos de punteo de cuerda a la vez (guitarras y similares).

El clavicordio

El clavicordio es la siguiente evolución del clavicémbalo ya que, a diferencia de este, que era de cuerda pulsada, el clavicordio tiene «respuesta al tacto».

Es decir, que se trata de un instrumento de cuerda percutida. En función de la fuerza con que se pulsa la tecla del teclado se puede incidir sobre la intensidad del sonido. Aunque el sonido emitido en este istrumento aún es débil frente al del, aún por venir, pianoforte.

Clavicordio Wikipedia
Clavicordio Wikipedia

El pianoforte

El padre del actual piano es, indiscutiblemente, el italiano Bartolomeo Cristofori, nacido el 4 de mayo de 1655 en Padua y fallecido en Florencia el 27 de enero de 1731.

Estuvo al servicio de Fernando de Medicis desde 1688 y fue artesano e inventor de instrumentos de música variados (inventó primero el spinettone, seguido por la mejora del spinettone oval).

Bartolomeo Cristofori
Bartolomeo Cristofori (1655-1731), padre del pianoforte

Ante las peticiones de varios nobles florentinos que se quejaban de las imperfecciones del clavicémbalo, en 1698 se vió impelido a plantearse solucionar dichas imperfecciones «por la voluntad del Serenísimo Gran Príncipe Fernando».

Según cuenta el poeta y compositor Giovanni Maria Casini (1652-1719), las conversaciones de los nobles intelectuales de Florencia a las que asistió Cristofori bien podrían haber sido estas:

¿Cómo puede expresarse con los instrumentos el lenguaje del corazón, ora con delicado toque de ángel, ora con violenta irrupción de las pasiones?

El clavicémbalo no consigue alcanzar toda la expresión del sentimiento».

Dos años más tarde, en 1700 Cristofori presentaba su «Arpicembalo di Bartolomei Cristofori, di nuova invenzione, che fà il piano e il forte» (clavicémbalo con piano y fuerte) cuando tenía 65 años de edad.

De esta descripción surgió la abreviatura pianoforte (suave y fuerte), y de ahí, el actual nombre piano por el que conocemos este magnífico instrumento.

No se sabe con certeza su el maestro italiano llegó a conocer un instrumento de cuerda percutida (sin teclas) anterior en el tiempo al pianoforte, pero tal vez le dio la pista sobre el poder de la cuerda percutida.

Se llamaba dulcimer, dulcemele, tympanon o Hackbrett. En 1697, el tañedor alemán Pantaleon Hebenstrit era tan famoso con el instrumento que Luis XIV lo rebautizó como «pantaleon» y a su ejecutante, pantaleonista.

En 1711, Scipione Maffei describía algunas dificultades de la invención de Cristofori en el Giornale de Letterati d´Italia», aunque concluía (abreviado):

«… el oído se adapta pronto a él y de tal modo se le aficiona que de él ya no puede prescindir y ya no toca más los clavicordios comunes, y es preciso advertir que resulta aún más agradable si se le oye desde cierta distancia». 

Aún así, y pese al gran avance del pianforte, no gozó de toda su popularidad entre los músicos establecidos de principios del XVIII.

De hecho, Bach no se interesó por el clavicémbalo con macillos que el constructor Christoph Gottlieb Schröter ofreció en 1721 al elector de Sajonia.

El único compositor barroco que sí apostó por el nuevo instrumento fue Lodovico Giustini de Pistoia, coetáneo de Bach y de Scarlatti. En 1732 publicó sus doce «Sonate da cimbalo di piano e forte, detto volgarmente di marteletti«.

Muerto Cristofori en 1731, uno de sus discípulos, Giovanni Ferrini construyó un pianoforte para Bárbara de Braganza, infanta portuguesa, hija de Juan V de Portugal y María Ana de Austria. Este instrumento fue empleado por Domenico Scarlatti.

Sin embargo, fueron los franceses, ingleses y alemanes quienes supieron sacar el máximo partido de la invención de un italiano.

Película El Piano

Si hay una película que refleja la atracción del piano sobre su propietario es la neozelandesa «El Piano» de la directora Jane Campion, presentada en 1993.

Ada es una mujer inglesa muda desde niña que ama el piano. Viuda y sin recursos viaja a Nueva Zelanda con su hija pequeña obligada a un matrimonio concertado. Pero su nuevo marido se niega a hacerse cargo de su piano, que queda varado a la intemperie en una playa de la isla…

Película El Piano de Jane Campion 1993
Película El Piano de Jane Campion 1993 (Ver en Amazon)

Día Mundial del Piano

Cada 29 de marzo desde 2015, se celebra el Día Mundial del Piano.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.