Antonin Dvorak

Brahms sobre Dvorak: "Ojala pudiera inventar un tema principal tan glorioso como las rápidas ideas de Dvorak"
Postromanticismo checo
Dvorak (1841-1904)
  • Sinfonía del Nuevo Mundo
  • Opera Rusalka
  • Danzas eslavas
  • Concierto para violonchelo
Antonin Dvorak
Una rica terrateniente americana, Jeannette M. Thurber, costeó la fundación del Conservatorio Nacional de Música de América. Pero no daba con un europeo talentoso que supiera hacerse cargo del mismo.

Antonin Dvorak (1841-1904) fue un reconocido compositor checo del postromanticismo. Destaca como uno de los principales nombres de la música clásica del siglo XIX y la figura más representativa de la composición checa. Hijo de una familia modesta de carniceros, desde muy pequeño mostró dotes musicales. Su profesor, Antonín Liehmann, advirtiendo su talento, le enseñó armonía y los principio del órgano.

En 1857 con 16 años, Dvorak (se pronuncia "borsak") se traslada a Praga para estudiar música. Y aunque su familia no pudo enviarle al Conservatorio de Música, estudió armonía, contrapunto y composición en la Escuela de Órgano de Praga. En 1862, Antonin es aceptado como violinista en la orquesta de ópera del Teatro Provisional.

A lo largo de los siguientes años, interpretó óperas de Verdi, Donizetti y Meyerbeer. Finalmente, después de trabajar arduamente, en 1872 estrena su Himno “Los Herederos de la Montaña Blanca” que resultó todo un éxito. Dvorak, aparte de tocar en la orquesta, se ganaba la vida dando clases de música.

Tres años después, por recomendación de Johannes Brahms, Dvorák gana una beca del gobierno checo que le permitió dedicarse a la composición. Su popularidad comienza entonces a expandirse por toda Europa, llegando a dirigir conciertos en Inglaterra y Rusia.

Más allá del charco, Dvorák llegó a ser director del Conservatorio Municipal de New York. Allí escribiría algunas de sus obras más famosas como la Sinfonía del Nuevo Mundo (1893). Después de pocos años, regresó a Praga hasta el día de su muerte.

Biografía de Dvorak

Infancia

El bebé Antonín Leopold Dvořák nació en la Bohemia austriaca (actual República Checa) el 8 de septiembre de 1841. Su familia no era muy pudiente, con un padre carnicero y una madre dedicada a sus labores.

Pero muy pronto, a sus seis años, demostró ser un violinista precoz además de estudiar piano, órgano y canto. 

Adolescencia dura

Durante años, el joven Antonín se tuvo con conformar con ganarse la vida como músico integrante del Teatro Nacional de Praga, dando recitales con la orquesta como un músico más y dando clases de música. Son años en los que se forma como músico y comienza a concebir sus primeras composiones.

Sin embargo, no es hasta que cumple 31 años que empieza a presentar en público sus composiciones. Lo hace en la ciudad de Praga a lo largo de 1872 y 1873. Además intenta presentar su Primera Sinfonía a varios concursos internacionales, sin éxito.

Pero en 1874 se presentación al Premio Estatal de Composición de Austria con dos sinfonías dejando impresionado a Brahms, miembro del jurado. Obtiene el primer premio de este concurso de composición en 1874, 1876 y 1877.

Es entonces cuando el propio Brahms se interesa por la publicación de sus obras, presentándole a Antonin a su editor Friedrich August Simrock (Fritz Simrok).

Este le encomienda con acierto las populares Danzas Eslavas, encumbrando al joven bohemio a una serie de conciertos por varios países del mundo durante los siguientes años (Inglaterra, Alemania o Rusia entre otros).

La popularidad de Dvorak crece y el afamado violinista húngaro Joseph Joachim (1831-1907) hace elogios de él y le pidieron que escribiera obras para él.

Estancia en Nueva York

La naciente identidad cultural norteamericana estaba falta de talento y no exenta de ricos patronos deseosos de promocionarla.

Una rica terrateniente americana, Jeannette Meyer Thurber (1850-1946), había costeado de su bolsillo la fundación del Conservatorio Nacional de Música de América. Pero no daba con un europeo talentoso que supiera hacerse cargo del mismo. 

Tras descubrir al músico bohemio, que acababa de ganar a pulso una plaza como profesor en el Conservatorio de Praga, logró, tras mucho insistir, que se desplazara con su esposa Anna Dvorak e hijos a Nueva York en septiembre de 1892. Las condiciones de su contrato (15.000 dólares y 4 meses de tiempo libre para componer) eran infinitamente mejores que las que pudiera alcanzar en Praga así que no había vuelta atrás.

Como buen nacionalista musical, Dvorak animó a sus alumnos y mecenas a sondear las raíces folklóricas norteamericanas en las culturas autóctonas indias y afroamericana.

Y fue durante esta estancia que compuso su Novena Sinfonía del Nuevo Mundo Op. 95, una obra maestra. Al cabo de dos años y medio, y a pesar de haber residido en una comunidad de inmigrantes Bohemios desde el verano de 1893 (Spillville - Iowa), ya en su cincuentena, el músico tuvo añoranza de su tierra.

El 27 de abril de 1895, la familia Dvorak retornaría a Europa poniendo fin a su sueño americano tres años más tarde.

Retorno a su Bohemia natal

Al poco tiempo de su vuelta a Europa, muere su cuñada Josefina, que había sido su gran amor de juventud y que le afecto profundamente. 

Antonín se concentra en la composición de óperas y música de cámara y en noviembre de 1895 recupera su cátedra en el Conservatorio de Praga. En sus últimos años de vida recibe múltiples elogios y condecoraciones por sus méritos musicales.

En abril de 1904, aquejado de una fuerte gripe, enferma para fallecer el 1 de mayo de 1904 a los 62 años, dejando muchas obras inconclusas. Dvorak fue enterrado en el cementerio de Vyšehrad en Praga.

Novena sinfonía de Dvorak (Nuevo Mundo) por la hr-Sinfonieorchester bajo la batuta de Andrés Orozco-Estrada

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Obras maestras

La música de Dvorak es postromántica, pero con gran carga folklórica. Se hunde en las raíces de su Bohemia natal y en las de Moravia, siguiendo los pasos nacionalistas del romántico Bedřich Smetana (1824-1884).

Compuso centenares de obras de todo tipo: para piano, vocales y música de cámara en todas sus formas (duetos, tríos, cuartetos, quintetos y hasta un sexteto). También cuenta en su haber con música orquestal como sus nueve sinfonías o numerosas oberturas. Además compuso una decena de óperas (Rusalka o El Jacobino son las más conocidas) y música religiosa.

Danzas Eslavas

Las Danzas Eslavas, Opus 46 (1878) son 8 piezas escritas para piano a cuatro manos (luego se orquestaron a petición del editor), inspiradas en las entonces populares Danzas húngaras de Brahms.

Se trata de piezas musicales nacionalistas que tuvieron una gran acogida entre el público. Las danzas números 1 y 8 de esta serie son pegadizas y especialmente atractivas al oído.

Tal fue el éxito cosechado por sus primeras danzas eslavas que el editor Simrock le pidió una nueva tanda en 1886, que vieron la luz con número de Opus 72.

En cada tanda se pueden escuchar melodías de las danzas eslavas clásicas como la furiant, el dumka, la polka, el sousedská, el skočná, la mazurca, el odzemek, la spacirka, el kolo y la polonesa.

Quitento

El Quinteto para piano y cuerdas, op. 81 de Dvorak, compuesto en 1887, es una obra maestra en la que se establece un precioso diálogo entre el piano y las cuerdas.

Trío Dumky

Trío para piano, violín y violonchelo, n.° 4 en mi menor, op. 90, B. 166, (Trío Dumky) escrito entre 1890 y 1891.

Es una composición muy original y novedosa por su número de movimientos y estructura, alejada del trío clásico conocido hasta entonces. El nombre "dumky" viene de la pieza musical "dumka" que alterna pasajes lentos con rápidos, de manera muy original.

Novena sinfonía, del Nuevo Mundo

Antonin escribió 9 sinfonías, destacando su novena sinfonía "Del Nuevo Mundo" (Aus der Neuen Welt) escrita en 1893 durante sus años en Estados Unidos.

Esta Sinfonía de gran envergadura en 4 movimientos, representó la expresión de lo que Estados Unidos y sus vastos territorios abiertos aún por colonizar, habían significado para el recién llegado centroeuropeo. Y fue largamente aclamada por el público en cada uno de los conciertos donde se pudo ir escuchando.

Sexta y Séptima sinfonías

También su Sexta sinfonía, op. 60, escrita en 1880 es otra obra de arte, digna de ser elogiada, junto con la Séptima.

Cuarteto de cuerda en Fa mayor

El Cuarteto de cuerda en Fa mayor, Op. 96 (Cuarteto Americano) se escribió en Estados Unidos en 1893. Es uno de los cuartetos de cuerda más populares.

Concierto para violonchelo, Opus 104

El Concierto para violonchelo y orquesta en si menor, op. 104 se escribió en 1894, en los atardeceres de su estancia americana. Es otra gran obra del compositor, pero a diferencia de la Novena Sinfonía que respira el aire de los campos abiertos norteamericanos, vuelve a mostrar rastros de la música nacional bohemia.

Opera Rusalka

Rusalka es una ópera de 1895 con Opus 114, que se basa en la mitología eslava. Las rusalki eran sirenas que ascendían del fondo fluvial a medianoche para cautivar a jóvenes apuestos, engañaerles y ahogarles en el lecho de un lago o río. Y de eso trata esta Opera. Se trata de seres magníficos que están documentados en la literatura europea ya desde 1387.

Dvorak compuso otras 8 óperas más.

Otras obras

  • Serenata para cuerdas, op. 22 (1875).
  • Concierto para piano y orquesta en Sol menor, op. 33 (1876).
  • Serenata para viento, op. 41.
  • Stabat Mater, op. 58 (1877).
  • Concierto para violín, op. 53 (1879).
  • Scherzo capriccioso, op. 66.
  • Diez canciones bíblicas, op. 99 (1894).

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